La magia del autocine

Ver una película de miedo en el autocine no tiene precio. Es una de las cosas con aire más americano que he hecho. Llegas allí vestida a lo Olivia Newton Jones, (ya que vas, lo haces con todas las consecuencias) y la cartelera ofrece los dos super éxitos “Marmaduke” y “The Crazies”, dos películas a medio camino entre el taquillazo hollywoodense y la historia de pastor de cabras iraní, es decir dos “KKs”(con todos mis respetos a la gente que ha trabajado duro en ellas…).

Al final, pagas y entras porque vas más por el ambiente que por la película en sí para que nos vamos a engañar. Además resulta que es barato oye, 9 euros por 2 entradas. Una vez dentro la radio del coche sufre una abdución interestelar y sintoniza la radio del autocine por arte de magia. Empiezas a escuchar dentro de tu coche una musica que sorprendentemente coincide con lo que estás viendo en la pantalla, esto en sí es bastante impresionante… el invento funciona! en los alrededores puestos de hamburguesas (como no, en un sitio así no puedes poner gazpacho y bocadillos de chorizo…), palomitas, coca-cola, WC

De repente apagan las luces y yo me pregunto, viendo una película de miedo sobre una especie de zombies, en mitad de un claro de un bosque, sin un alma en el exterior, ¿a alguien se le ocurrirá ir al baño? yo ya me podía estar meando como en alguna ocasión que parecía que estaba de parto más que con incontinencia, que no se me ocurre bajarme del coche.

Pero sin duda alguna lo mejor del autocine son esos momentos sublimes en que estás “super metido en la película” y de repente los coches colindantes empiezan a sufir ataques, que si se enciende el intermitente derecho de uno, que si suena el claxón ritmicamente de otro, que si el coche de más allí bota como por arte de magia…

…la magia del autocine…

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