Aprendiendo

Boca seca. Nos miramos. Algo de nerviosismo aún vivo en la boca del estómago. Intento descubrir sus sensaciones mientras sigo hablando, ¿tendré su atención? Sus ojos me transmiten mil cosas a la vez, intento no pensar más que en lo que tengo que decir. Intento ponerme en su lugar. Cuando en mis años de universidad yo miraba así ¿en qué pensaba? Tengo que amoldarme… ¿será un rollo lo que estoy contando? ¿servirá para algo?

Mi reloj marca las 14h. Fin. La adrenalina se despide de mí y me siento como quien se baja de una montaña rusa, me gusta esta sensación.

Mientras recojo mis cosas escucho:“Gracias profe” 🙂

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