He perdido, parcialmente, el sentido del olfato.

He perdido, parcialmente, el sentido del olfato. Es una de las secuelas del COVID. Tenía miedo de los posibles efectos a largo plazo que el virus podía regalarte. Esta ansiedad en 2022, no tenía nada que ver con el desasosiego con el que viví durante la pandemia. Controladamente, que no está la sociedad para sumarle estresados, pero la procesión iba por dentro. 

No lo pasé bien, porque tuve la suerte que el peor día de la enfermedad se desarrolló el día de máximo calor en Londres, en medio de una ola de calor como hacía décadas que no se registraba. Ese día estaba yo luchando contra mi dolor de cabeza, tirada en la cama, en la penumbra de unas ventanas envueltas en papel albal para intentar combatir las altas temperaturas.

El Covid me duró 10 días de positivos, pero casi 3 semanas de voz de moco y unos días más sin sentido del gusto o del olfato. Nunca me preocupó dicha perdida porque tenía plena confianza en recuperar los sentidos. Además he de decir, que llevarme alimentos a la boca, masticarlos y tragarlos me seguía produciendo mucho placer. La comida durante el Covid era mi medicina, cada vez que ingería algo, me sentía revitalizada. 

Poco fui recuperando la memoria de los olores y los sabores. Fue una época bonita, pude redescubrir una pequeña parte del mundo. 

Meses después, me doy cuenta de vez en cuando que me falta un olor. Como por ejemplo el del café por la mañana. Ese pequeño placer se me escapa estos días. Otras veces me descubro apreciando con mucha más intensidad de lo normal un olor que se me revela. Como cuando me puse perfume para salir de casa sin noción de la cantidad, porque sin olfato esa medida se pierde, y a mitad de camino en el autobús, me vino como de la nada un efluvio de flores y curiosa por la novedad seguí el rastro hasta encontrarme con la tecla de aquel olor y sentirme de repente abrumada por la generosidad con que me había regado el cuello y las muñecas.

Lo que me pasa es que llevo mucho tiempo con la sensación de sentir demasiado. Las emociones me apabullan, siento mis emociones y las de los que están a mi alrededor. También es que me lo ha dicho la terapeuta y me gusta repetirlo, soy una sentida. Que le vamos a hacer…

A veces pienso, que me gustaría poder hacer lo mismo con otros sentidos. No ver a aquellos que me ponen malas caras, poder centrarme solo en la gente que me quiere. No oír a los que se dedican a calumniar a otras personas o vomitar discursos de odio. no sentir algunos dolores.

Pero como todo, no hay yin sin yan. Me gusta descubrir otro mundo gracias a mi olfato fallido, de la misma manera que me gusta ver el mundo sin mis gafas de miope y perderme en los redondeles de luces que envuelven los paisajes y las formas abstractas que me recuerdan espacios conocidos

Leave a comment