• Cerrar los ojos y sentir que caes en la trampa otra vez, parece que tu mirada pudiese agarrarse a la realidad y salvarte de tu huracán interno.

    Como en un barco a la deriva, los pensamientos se caen en mi consciencia, de un tema pasando al otro, cajas que caen de las diferentes repisas al revés de las olas. Y en el suelo todo se entremezcla y se emborrona. La luz se apaga y se enciende, cada flash de luz trae nuevas imágenes, nuevos desordenes, nuevos hallazgos, me mareo.

    Abro los ojos. La marejada se despeja como por arte de magia, todas las cajas caen al suelo quietas o reposan en las baldas de la maltrecha estantería. Amanece.

  •  
    Relajante video: https://vimeo.com/69445362

  • En la vorágine contrareloj que vivimos hoy en día, casi parece que debiéramos hallar el refrán contrario al “no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy”.

    A mi me gustan cada vez más los días en los que no hago nada. Sin embargo, se suelen ver empañados de ráfagas de agobio por recuerdos acerca de tareas que tengo pendientes. Cuando eres adolescente o un niño, no sueles tener nada que hacer aparte de los deberes. Cuando te haces adulto, la lista es interminable, un estrés, un sin vivir y encima lo complicamos todo aún más con planificación de nuestro tiempo libre y nuestras aficiones.

    Cada vez me gustan más los días en los que no hago nada. Y por nada me refiero a nada de nada, ni contestar whatsapps, ni estar pendiente del Facebook, decidiendo en cada minuto lo que me apetece hacer.

  • “Los medios de comunicación e internet nos ofrecen una imagen distorsionada de la belleza de la mujer, una belleza artificial, irreal, con toneladas de maquillaje e infinitos retoques con Photoshop. Mujeres con máscaras.
    Por eso, cuando visitamos un museo y vemos los rostros de las mujeres de épocas pasadas, nos llaman la atención”


    Fuente: http://www.cookingideas.es/reinas-photoshop-20140718.html#more-58393

  •  

    Llevo un tiempo que cada vez que algo me llama la atención, pienso
    en coleccionarlo…  y pueden ser cosas
    tan variopintas como:

     

    Cervezas, te tomas una cerveza extranjera en una botella diferente
    a lo habitual y pienso, voy a coleccionar botellas de cerveza.

     

    Tarjetas de cumpleaños, voy a coleccionar todas las que me regalen
    de aquí a que me muera

     

    Entradas de los musicales que he visto, de los museos a los que
    voy, de las pelis de cine que he visto,

     

    Posavasos del mundo

     

    Conchas de playas, saquitos de arena de playas que visito, piedras
    bonitas de playas, rios, montañas, jardines y fuentes

     

    Bolsas de tela con mensaje

     

    Camisetas, pines, lápices, imanes o gorras de las ciudades que
    visito

     

     

    Y hasta aquí más o menos normal, todos hemos coleccionado cosas
    desde pequeños (desde minerales a alguna colección programada como las de
    Salvat de Septiembre o Enero, nueva vida, nuevos propósitos y nueva colección!
    Aunque yo sinceramente no le veo la gracia a coleccionar algo que ya te dan
    hecho, es más interesante que cada pieza de la colección tenga una historia,
    no?). El caso es que también me descubro pensando en colecciones de:

     

    Risa, el otro día en el metro una chica se rió y pensé en
    coleccionar diferentes sonidos o descripciones de risas

     

    Personalidades, es fascinante cuando conoces a una persona
    genuinamente distinta al resto. Me encantaría poder coleccionar sus
    personalidades y luego poder contar historias de toda esta gente peculiar que
    te vas encontrando en la vida

     
    Momentos, una luna llena amarilla enorme sobre el mar en un Puerto
    de Duluth, las vistas de  un valle copado
    de nubes desde lo alto de una montaña en Asturias, una luna rosada y plata
    sobre un parquet natural de ensueño en Australia, un lago tan cristalino y tranquilo
    que parecía un espejo de las montañas que lo abrazaban, un oso pardo enorme
    revolviendo en la basura de una casa a menos de 10 metros, un paseo en Harley por
    la carretera de la Great Ocean Road, una cena a la luz de los faroles en la
    costa de Croacia, tomarme una copa de champan entre bambalinas en la noche de
    gala, sin entrar en otros momentos más personales claro.

     

    Y yo creo que me viene por leer noticias como esta:

     

     

    parece que a la gente le gusta una cosa y hale a producir en serie!

     

     
     


    Fotos o videohaciendo el mismo tipo de gesto o baile o mensaje mientras recorres el mundo

    Fotos de las
    reacciones de la gente al ver un nuevo producto

    Fotos de
    presos rusos

    Fotos de
    presos cubanos

    Fotos de
    presos yugoslavos

    Fotos del
    hielo del ártico en las 4 estaciones y con diferentes luces

    Fotos de mimujer embarazada día a día

     

    Parece que el
    simple hecho de coleccionar imágenes vale hoy en día para tener tu minuto de
    gloria, incluso para entrar en el selecto mundo del arte. Vivimos en un mundo
    de abundancia (al menos los que vivimos en el primer mundo) y ya nada vale con
    ser algo único e irrepetible, acaso todo tiene que venir producido en masa?

     

     

  • Una tarde cualquiera de Octubre, estoy sentada en una sala de reuniones sola haciendo unas llamadas cuando noto una sombre detras de mi, me giro y veo en la ventana un tio escalando!!! Por supuesto no estaba escalando, sino limpiando ventanas pero el otro pensamiento era mucho más divertido para estar metida en aquella reunión. Me imaginaba a un ejecutivo de la City que estresado de la vida en esta loca ciudad, haría honor al dicho y “se subiría por las paredes”. Todo habría empezado un día en su despacho tras perder varios millones en la bolsa. La satisfacción habría sido tal que aquel hombre pondría en práctica dicho ejercicio varias veces a lo largo de aquella semana. Incluso lo intentaría el domingo sin mucho acierto ya que la gasolina de aquella inusitada habilidad o distracción era el stress en estado agudo.

    Tras varios meses de recorrer techos y paredes interiores, llegó la primavera y con ella la idea de trasladar su afición a escenarios más abiertos. El resultado no podía ser mejor, el contraste del stress con la libertad de sentir el viento en su cara, de patear fachadas hasta el piso más alto y desde allí mirar a las hormigas humanas fue el detonante perfecto para pulir su habilidad.

  • “El hombre es el único animal que se crea necesidades que nada tienen que ver con la subsistencia del individuo y con la reproducción de la especie. No le basta comer para alimentarse, sino que condimenta los alimentos, de modo que añadan placer a la satisfacción de su necesidad. No le basta vestirse para abrigarse, sino que añade, a esta función tan elemental, la exigencia de confeccionar su ropa con determinadas formas y colores. No se contenta con cobijarse, sino que construye edificios con líneas armoniosas y carprichosas que exceden de su necesidad: lo cual no ocurre con la guarida del zorro, la madriguera del conejo o el nido de la cigüeña. ¿Hay algo más inútil que la corbata que lleva usted puesta? ¿De que le sirve al estómago una salsa cumberland o un chateaubriand a la Périgord? ¿Qué añade al cobijo del hombre el friso de una escayola o las orlas en forma de signos de interrogación de los hierros que sostienen el pasamanos de una escalera? Pues bien: todo eso que está inútilmente “añadido a la pura necesidad”… ¡ya es arte! La gastronomía, la hoy llamada alta costura y la decoración son las primeras artes creadas por nuestra especie, porque representan los excesos inútiles añadidos a las necesidades primarias de comer, abrigarse y guarecerse._ (…)  _Pues bien_ -continua diciendonos- _En el momento mismo en que el espírituo creador del hombre se despegó incluso de la necesidad primaria para producir sus lucubraciones, nacieron las grandes Artes: la Poesía, la Danza, la Música y la Pintura._ ” 


    Alice Gould en los Renglones Torcidos de Dios. Luca de Tena.
  • Estaba esperando el autobús cuando empezó a diluviar, una chica en la parada detrás de mi me ofreció solidariamente que me refugiara bajo aquel techo. Era una chica joven, de unos treinta años, un pelín entrada en carnes, morena con el pelo recogido y vestida de azul marino. Tras ofrecerme refugio, siguió hablando con su bebe, una preciosa niña rubia de 2 años, sentada en su cochecito y con un gracioso gorro de lana multicolor que le apretaba los mofletes para hacerla aún más adorable. Una vez leí por ahí que es bueno hablarle a los niños para que aprendan y desarrollen el lenguaje. Aquella mama, seguía esa doctrina al pie de la letra, iba relatando todo lo que se le pasaba por la cabeza, “mira cómo llueve, menos mal que estamos aquí sino menuda mojadura, mira que le dije a tu padre que se llevara el paraguas, un coche que pasa y espero que no nos salpique, es increíble que tiempo más malo…”

    Esto me hizo recordar aquella profesora del barrio de Lavapies, en Madrid, que había decido inventarse un idioma nuevo y empezar su propagación enseñándoselo a su hijo. La mujer tenía dos dedos de frente y no solo le enseñó la nueva lengua sino también el castellano para que el niño no se quedase aislado. La idea le surgió cuando tras vivir en Londres una temporada, se encontraba casos de madres de origines diversos que hablaban en idiomas que nadie local entendía. Los bebes crecían hablando 2 lenguas con facilidad, lo que era un gran beneficio futuro para los chiquillos pero lo que más le fascinaba a aquella maestra madrileña era ese vínculo que se establecía entre la madre y el pequeño, esa cercanía de hablar en un idioma que nadie más entiende. Así que se le metió en la cabeza, inventar un nuevo idioma que fuera su vínculo de unión con un posible futuro bebé.

    Era un idioma muy básico, pero a la vez lo suficientemente completo como para comunicarse y entender las necesidades de un niño. Con el tiempo se fue haciendo más complejo, mamá y niño fuero creando un lenguaje a su medida.

  • Qué es?
    Es el miedo a “missing out” lo que lleva al éxito?

  • Hay una araña en mi cuarto. Ayer estaba sobre mi cabeza y hoy sobre mis pies, en el techo.

    Han pasado 5 años y Juana y yo somos muy amigas, desde que se instalara en casa por primera vez han pasado muchas cosas. Recuerdo al principio como estábamos un poco tímidas pero después de unos días fuimos perdiendo el miedo y aprendimos a sentirnos cohabitantes de la misma casa. Ella se encargaba de que no hubiera insectos y yo de lo demás. También ha sido una fiel escuchante de mis problemas. Ella no ha tenido una vida fácil tampoco, nació en el jardín del vecino, que es un hombre muy tosco y poco hospitalario. Al poco de nacer, se dio cuenta de que estaba sola en el mundo y de aquel jardín no le gustaba nada, así que se lio la manta a la cabeza y empezó a recorrer paredes y tuberías. Por el camino se encontró con seres de todo tipo, amables y solidarios, muchos le tenían miedo y no se acercaban, a otros tras una tranquila charla se los comía. Descubrió multitud de sabores durante sus años por las tuberías y paredes que hay entre mi casa y la del vecino. Aprendió a tejerse jerseys con su tela de araña para pasar mejor el invierno y construir una polea para subir hasta el tejado y tomar el sol los días de verano. Con el tiempo se hartó de vivir siempre entre paredes grises sin ver la luz del sol y se mudó al tejado. Allí vivió meses felices al sol, entre florecillas que crecían entre las tejas y descolgándose por el borde para explorar las ventanas del edificio. Fue así como conoció otro tipo de humanos. En el 5 había una familia con niños que gritaban cada vez que la veían, en el 4 había una pareja que parecían no verla nunca porque solo se miraban y se hablaban a si mismos, en el 3 una abuelita tejía como ella sentada en un mecedora. Intentó hacerse amiga de la abuelita pero la señora tenía poca conversión.

    Una vez los niños del 5 intentaron cazarla pero pudo escapar, fue todo un reto. Le habían colocado un vaso de cristal y podía verles con sus enormes ojos mirándola y con sus grandes bocas gritando como locos. No recuerda como escapó pero yo se que el padre de los niños les explico que las arañas son muy necesarias para el medio ambiente y que son seres vivos que no vienen a hacernos daño. A punto de morir asfixiada, Juana fue liberada por el padre en el alféizar de la ventana, medio moribunda se escapó rápidamente gracias a una de sus poleas.

    El piso que más le gustaba era el 2, allí vivía un pintor, a veces le hablaba como si fuera un humano más. En una ocasión hasta pintó un cuadro en su honor. Aquel señor estaba muy triste y muy solo, una mañana se fue y nunca más volvió. A Juana le gustaba corretear entre sus cuadros y sentir que el mundo era un lienzo de colores.

    Aquel pintor era mi abuelo, tras su marcha, decidí instalarme en su casa. Y fue así como conocí a Juana.