• Que una señora te avise que tienes la falda enganchada en el bolso a la altura de la cintura… no tiene precio.

    O el típico “aaay tia! me dejas el lápiz negro?” delante del espejo de alguna discoteca, y claro se lo dejas y luego te pasas toda la noche pensando si volverás a utilizar ese lápiz… ¿y si tenía conjuntivitis? ¿la borrachera se contagia por los ojos?

    Y es que hay elementos muy típicos a la hora de solidarizarse: tiritas, kleenex, maquillajes varios, tampax, gomas del pelo, chales para bodas y/o complementos para eventos puntuales tales como Nocheviejas, bodas, citas importantes, cenas de empresa.

    También está el “venga! si tú te pones a régimen, yo también!”

    Luego hay cosas que probablemente no le hayan pasado a todo el mundo pero a mi si… esa escena en la sacristía de una iglesia el día de la boda de tu hermano, con todas las hermanas de la novia intentando arreglar la cremallera de tu vestido mientras un cura rechoncho se pasea risueño entre ellas recordando el momento en que te acercaste al altar para leer, mientras la iglesia entera vislumbraba tu tanga a través de una cremallera rota…

  • si un día entras en un café de diseño, te pides un té con camomila (lo que en una cafetería de toda la vida sería una manzanilla)y descubres que lo puedes tomar pese a no estar mala del estómago…ahí tienes la prueba inequívoca de que te has hecho mayor.
    Todo debió empezar el día que empezaste a beber café por placer a cualquier hora. Aún recuerdo de enana como miraba a la gente que se tomaba un café a las 6 de la tarde y pensaba en lo asqueroso que era aquello.
    Luego sigue el día que empiezas a pedir vino para cenar en lugar de darle sorbitos al de tus padres.
    Quizás aún no soy mayor del todo porque sigo sin poder beberme una copa de cava entera…

  • calle Fuencarral, Madrid viernes a las 21:30. caminar por esta calle es como entrar en la planta baja de El Corte Inglés, es decir, un recital de colonias recién esparcidas en cuellos, muñecas y ropajes. Se nota que la gente acaba de salir de casa, duchadito y maqueado para ligar, dejarse ver, salir con los amigos o reconquistar a una pareja aburrida. Si sigues andando hacia Gran Vía el olor dulzón de perfumes, lacas, gominas y espumas para el pelo va dejando paso al inconfundible olor a sebo o patatas fritas (para los más puritanos) de McDonalds y de seguir por la calle hacía Callo podremos aturdirnos con los ambientadores de diferentes tiendas que buscan en el olfato una nueva herramienta de marketing. Para terminar como no, alguna calle nos traerá un regustillo a orines y algún que otro caminante o compañero en el metro nos dejará sin aliento ante su olor corporal.
  • … en un bus, cómo se puede llevar pachuli en cantidades industriales y subirse en un transporte público??? y lo más importante cómo podrá ella vivir con ese olor? quizás no tenga olfato o quizás quiera ir colocada todo el día para evitar enfrentarse a la dura realidad 🙂
  • le voy a quitar el título a Kundera, con todos mi respetos. Pero cuánta verdad en estas palabras, a veces el ser humano se puede sentir tan miserable y dependiente, tan poco persona en si misma y tan fugaz, que uno piensa y todo esto ¿para qué?
    Es una reflexión un poco profunda y depresiva, sobre todo para un lunes pero son las emociones que me provoca el mundo y las relaciones interpersonales. A veces me pregunto si los ermitaños no serán más felices, es cierto que no tendrán momentos de máxima alegría, pero igual su planicie sentimental es, a la larga, más sana que la locura de vivir en una tela de araña emocional.
    Sufrimos por nuestra familia, por nuestros amigos, por nuestros amores, por la gente del trabajo, por los amigos de nuestros amores, por la familia de nuestros amores, por los que ya no están, por los que aún no han llegado, por los que mandan sobre nosotros y por los que están por debajo nuestro, por nuestros sueños y por nuestras frustraciones…
    El otro día leí en un libro que la protagonista tenía “hemofilia sentimental” y es cierto, hay personas que parece que tardan mucho más en curar sus heridas o no las llegan a curar jamás, de forma que arrastran todo un bagaje de frustraciones y decepciones que nunca se sabe dónde pueden terminar.
    A veces resulta difícil encontrar el camino hacia la felicidad pero supongo que es algo intangible que está ahí dispuesto a ser disfrutado por todos los que de verdad se lo propongan, y no cesen en su esfuerzo, por mucho que la vida se les presente cargada de espinas o por mucho que haya que coger fuerzas en la caida para levantarse aún más fuerte.
  • … una señora en pelotas colapsa el centro de Madrid en plena hora punta… me reafirmo: el mundo está lleno de locos!

    … te pasas 10 años de tu vida buscando un hombre que quiera pasar contigo más de una noche y de repente sólo encuentras individuos con el síndrome de casarse… locos!

    … levantarse a las 6:30 de la mañana para ir a correr… locos!

    … rallar el coche de tu exnovio… loca!

    … coger la bici y escaparte monte a través hasta donde puedas llegar… loco!

    … atreverte a hacer cosas distintas…

    … desafiar tus límites…

    … confiar en tus instintos y no en lo que mueve a la masa…

    … confiar en la gente… reloco!!

    voy a invitar a mis lectores inexistentes a que compartan con nosotros sus locuras… jeje estaría guay, ahora la gente comentaría “pues a mi me parece locos esos que llevan a sus perros a la peluquería y manicura” o “… dejarlo todo, tu vida en Madrid, tu trabajo, tus amigos y familia por seguir al hombre de tu vida a Barcelona… loca!” 🙂

  • Locos o psicológicamente desequilibrados, eso es lo que veo mucho últimamente.

    En Croacia una señora vestida de tul blanco y chaqueta ejecutiva negra llega a una de las plazas principales de Split con un caballo balancín, varios bolsos de peluche y dos cachorros de Samoyedo y Chucho Vulgaris a cada cual más mono, siguiéndola. Se instala en el centro de la plaza, donde todo el mundo puede verla bien, empieza a tirar cosas por el suelo y da besos a las limpiadoras que le dicen que como está poniendo el suelo y a los policías que la obligan a recogerlo. Posa para las fotos de turistas y curiosos, encarga que le compren huevos de chocolate a un viandante y luego los tira por el suelo (para placer de los perros que se vuelven locos tras el olor)…

    En Madrid una señora llega a una cafetería y empieza a insultar a la camarera “guarra, cerda, filipina de mierda (la camarera tenía rasgos extranjeros)”, el otro camarero sale de la barra y le pide que se calle y deje de insultar a la chica. La señora se sienta en una mesa y desde allí sigue vociferando insultos. La camarera nos pregunta el teléfono de la policía…

    En mi oficina un viernes por la tarde cuando se supone que ya no estamos trabajando un chico se cuela y empieza a pulular entre las mesas, en un momento dado pide hablar con una chica de Recursos Humanos. Quiere entregarle un Curriculum escrito a mano con letra de niño que dice “Querido Sr. Mickey…”

    Quizás la señora de Croacia soñaba que era la princesa de un reino donde hacía felices a sus súbditos con toneladas de chocolate y fomentaba el arte y amaba a sus caballeros, quizás la chica de Madrid luchaba contra una espía de la mafia filipina que había robado un microchip insertado en las tripas de un cerdo y a lo mejor el chico de mi oficina vivía en un mundo de fantasía donde los animales hablaban, las hadas existían y el jefe era Mickey Mouse.

  • Viendo mi “nutrido” blog me doy cuenta de lo mucho que se nota este mes en mi vida. Estoy de lo más prolífera.
    Veremos cómo evoluciona el pequeño durante los fríos y duros meses de invierno.
  • el dolor de ser mujer

    Ais… maquillaje, depilación, esmaltes, cremas anticelutíticas, cremas reafirmantes, cremas hidratantes, cremas exfoliantes, acondicionadores y mascarillas para el pelo, tintes, cremas decolorantes, tacones, faldas y minifaldas incómodas, medias que se rompen con sólo tocarlas, sujetadores con relleno, sujetadores reductores, sujetadores sin tirantes, sujetadores y braguitas a juego, incómodos tangas, manicura, pedicura, pendientes, collares, anillos, pulseras, diademas y prendedores… y finalmente compresas, tampones, ibuprofenos, chocolate y bolsas de calor, entre otros…
    … dolor… dolor… montaña rusa emocional, complicidad con tus amigas, ser madre, empatía, sensibilidad, vivencia extrema de las emociones, intuición, misterio, posibilidades… placer… placer… 🙂

    el placer de ser mujer

  • A veces uno se pregunta si la vida es como es o es como tú la ves…
    Esta mañana llego a la parada del autobús y me encuentro a dos señoras de más de 60 años increpándose y gritándose, mientras eran separadas por la hija y el marido de una de ellas.
    La razón aún no la sé, pero una llamaba “gilipollas” a la otra y la otra decía “vamos a callarnos, vamos a callarnos”.
    Realmente una de las dos no debía estar muy bien de la cabeza, llevaba una especie de camisón blanco debajo de una chaqueta beige, pelo rubio limpio pero con raíces hasta media cabeza y un sólo diente asomando en la mandíbula inferior. Su oración, que repetía todo el tiempo era que la habían atropellado hacía 3 años y que desde entonces sólo se encontraba con gente mala que la querían hacer daño.
    En estas circunstancias la verdad, no sé quien era peor si la señora medio loca o la señora normal que no era capaz de callarse y dejar a una pobre inestable quejarse en paz.
    Llegó el autobús y la señora atropellada montó un señor pollo porque el conductor no arrimaba más el autobús a la acera para que ella subiera, y otra vez volvía a repetir que toda la gente que se topaba con ella era gente mala.
    Su vida debía ser un infierno, un infierno creado por ella, donde todo el mundo tenía por misión hacerle daño.