• 8 de la mañana en Madrid, cielo despejado, 28 grados, la sombra de una huelga de controladores aereos y la mala situación económica son las noticias más comentadas en la radio; un señor pasea a su perro, una abuelita entra en misa, una estudiante remolona corre a clases particulares, gente entrando en el metro, gente bostezando en los coches, autobuses medio vacios y yo sentada en mi cafetería habitual a la espera de que me sirvan el desayuno.

    Es una cafeteria con mucho movimiento, desayuno va, desayuno viene. Tras casi un año desayunando allí una de las camareras hasta se sabe mi menú: café y tostada, pero el resto suele dedicarme miradas de indeferencia. Lo que me llamó la atención este martes de verano fue algo inesperado, algo increíble, maravilloso, estratosférico, algo que cambiaría mi forma de ver la vida para siempre… una de las camareras me sonrió!! uuueee!!!! ¿cómo es ese momento? una sonrisa franca, amplia… y al final pese a todos esos días de indiferencia, me alegró la mañana! 🙂

  • … y para una de las pocas veces que cojo el autobús (esto suena muy yuppie capitalista voy de guay, en realidad no es verdad pero la realidad siempre es menos divertida) termino dándole mis datos a la policía…

    Esto ocurrió una tarde Agosto en Madrid, una chica cualquier se dirigia a coger el bus para ir a su casa como tantas otras veces. No obstante al subir se percató de cierta tensión en el ambiente, la pasajera que viajaba detrás del conductor se dirigía a él dándole mensajes de animo y tranquilidad. Luego nuestra protagonista pudo comprobar como esos mensajes iban encaminados a relajar la situación con un camión que se atravesó delante del autobús y le impedía avanzar.

    En cuestión de segundos, 5 señoras se habían apelotonado en la parte delantera del autobús junto al conductor e increpaban al condutor del camión, que a su vez también les increpaba a ellas, curioso método de comunicación, evidentemente no verbal porque nadie oia al otro pero se intuían los insultos.

    Mientras esto pasaba en la parte delantera, nuestra protagonista se afanaba en poner la oreja a una conversación que transcurría en los asientos contiguos a ella. Un chico de unos 30 y pico años, bermudas caqui, botas de montaña, media melena morena y barba abundante conversaba con una chica delgada, pelo largo, vestido hippie y sandalias de tiras marrones. “…ahora todo esto me parece un parque de atracciones, si, me parece que estoy dentro de un parque de atracciones, los policias, la gente, todo me parecen nimiedades… lo único que me importa son las relaciones humanas, bueno, en general las interrelaciones de todo tipo… después de 10 años fuera te puedes imaginar…” El contraste era brutal, si miraba de frente se encontraba con una jauria de lobas y si miraba a su derecha un coloquio intelectual sobre la vida.

    Al final la aventura terminó 20 minutos después, con 2 autobuses de la línea 29 parados en medio de la calle, el camión atravesado obligado a aparcar en la acera para no entorpecer el paso, los pasajeros del primer autobús dándole los datos a los municipales por si hubiera que tomar represalias contra el conductor del camión o “tio loco, descerebrado”, “borracho inconsciente, que podía haber originado un accidente”, una señora muy práctica mandando a los polícias como organizarse para coger los datos porque ella estaba sin comer y se iba a desamayar “venga ya hombre! pero tomen los datos de dos en dos, es que esto es una vergüenza, llevamos aquí parados 20 minutos por la mierda de tio ese” y las señoras increpadoras alabando al conductor del autobús como si fuera un héroe y dispuestas a lo que fuera porque no sufriera ningún tipo de problema por el incidente.
  • Ver una película de miedo en el autocine no tiene precio. Es una de las cosas con aire más americano que he hecho. Llegas allí vestida a lo Olivia Newton Jones, (ya que vas, lo haces con todas las consecuencias) y la cartelera ofrece los dos super éxitos “Marmaduke” y “The Crazies”, dos películas a medio camino entre el taquillazo hollywoodense y la historia de pastor de cabras iraní, es decir dos “KKs”(con todos mis respetos a la gente que ha trabajado duro en ellas…).

    Al final, pagas y entras porque vas más por el ambiente que por la película en sí para que nos vamos a engañar. Además resulta que es barato oye, 9 euros por 2 entradas. Una vez dentro la radio del coche sufre una abdución interestelar y sintoniza la radio del autocine por arte de magia. Empiezas a escuchar dentro de tu coche una musica que sorprendentemente coincide con lo que estás viendo en la pantalla, esto en sí es bastante impresionante… el invento funciona! en los alrededores puestos de hamburguesas (como no, en un sitio así no puedes poner gazpacho y bocadillos de chorizo…), palomitas, coca-cola, WC

    De repente apagan las luces y yo me pregunto, viendo una película de miedo sobre una especie de zombies, en mitad de un claro de un bosque, sin un alma en el exterior, ¿a alguien se le ocurrirá ir al baño? yo ya me podía estar meando como en alguna ocasión que parecía que estaba de parto más que con incontinencia, que no se me ocurre bajarme del coche.

    Pero sin duda alguna lo mejor del autocine son esos momentos sublimes en que estás “super metido en la película” y de repente los coches colindantes empiezan a sufir ataques, que si se enciende el intermitente derecho de uno, que si suena el claxón ritmicamente de otro, que si el coche de más allí bota como por arte de magia…

    …la magia del autocine…
  • Camiones de bomberos con pintadas a lo indio americano y carteles reivindicativos… esto es lo que he visto hoy al salir de casa…

    Y por otro lado los controladores aereos amenazan con hacer huelga porque les van a pagar de media 200.000 euros al año… ¿porque no se pondrán plumas y pinturas como los bomberos?

    Los trabajadores del metro de Madrid también estuvieron de huelga, parón de transporte público y consiguiente colapso en la capital… cómo molan los bomberos.

    Luego están los empleados de Aena que también suelen cogerse sus días de huelga en pleno verano para no molestar demasiado… además son objeto de deseo e inspiración para calendarios.

    También recuerdo alguna huelga de los funcionarios públicos, creo que fue algo en su línea: aburrida y con poca convocatoria, claro como la huelga era todo el día y su horario es de 8 a 15h pues no pudo ser…. si se pintan y se ponen plumas, un toque de hollín y posan en plan “voy a apagar tu fuego” podría ser un calendario inolvidable.

    En un pasado muy lejano, hasta puede que fuera una huelga general también recuerdo que “la gente de la tele” se puso en huelga, y nos ponían la carta de ajuste todo el día!! qué trauma infantil!… pon un bombero en tu vida!

    En definitiva ole por los bomberos, que son majetes, salvan vidas, arriesgan la suya, están rebuenos, despiertan ilusiones y alimentan sueños, posan para calendarios y además reclaman sus derechos sin fastidiar a los demás! Ojalá consigan lo que piden! 🙂

    *con todos mis respetos a todos aquellos que alguna vez se hayan puesto en huelga y a los funcionarios públicos. Es una exageración exagerada, ya sabéis cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia…

  • ¿Escribir una vez al mes puede estar bien no? Hoy me gustaría hablar de la maravillosa Croacia, donde he pasado mis vacaciones. Puede ser que el viaje me haya parecido tan idílico por la compañía o quizás sea que realmente Croacia es un lugar increíble.

    Estuve en la playa, bueno entre las rocas más bien. Estuve en pueblecitos marineros preciosos, en ciudades llenas de historia, en restaurantes encantados y en restaurantes con fabulosas vistas al mar. Viajé en barcos a la luz de la luna y en otros desde los que vi delfines, brindé con vino y con besos, comí bocadillos y solomillo con salsa de trufas, estuve en la montaña entre mariposas imposibles y rios que acababan en cascadas, me bañé en agua dulce y en agua salada. Me reí mucho, canté, bailé, tomé el sol, charlé, practiqué idiomas, hice fotos, posé para muchas fotos, vi atardeceres, muchos mares distintos naciendo de uno solo: el Adriático.

  • bueno un mes después escribo otra vez… no está mal… no sea que sature a mi audiencia. Tampoco tengo nada especial que contar, o todo lo contrario, ultimamente me pasan cosas realmente extraordinarias. Mañana voy a terminar un master, hace 2 meses me cambiaron de sitio de trabajo y de funciones ¡ahora soy una chica de la tele!, en dos semanas me voy de vacaciones a Croacia con mi novio… lo más destacable aquí sin lugar a dudas es el matiz de la compañía. Empiezo a entender los excells, ya no me apetece tanto salir y sin embargo disfruto mucho aprovechando el día, me estoy planteando cosas como comprar un coche y una casa, sigo pensando si montar mi empresa y en si volverme a mi pequeña y bonita ciudad o seguir en la gran y excitante urbe. Tengo 28 años.
  • Este es el blog de una mujer asimétrica.